Una y otra vez Javiera (14 años) se encierra en su pieza…. cada vez con mayor frecuencia…pareciera que rechazara el compartir con el resto de la familia, que bastara una palabra o un comentario para gatillar esta suerte de aislamiento repentino el que día a día se hace más frecuente y permanente. No reclama, no discute, solo se levanta y se encierra en su pieza, coloca la música con sus audífonos y pareciera no estar presente en toda la tarde desconectándose deliberada y abiertamente del resto de la familia……. No sabemos qué hace, solo que está encerrada y que no quiere salir aun cuando se le propongan algunas nuevas posibilidades de acción familiar como tomar la once, ir a buscar al hermano al Jardín y otras alternativas que anteriormente disfrutaba de compartir y realizar en forma entusiasta durante las tardes. El tema es que se encierra y no sale por horas en su pieza …. ¿ se parece Javiera a su hijo/a?......
Interrogantes
- ¿Hasta donde permitir que nuestros hijos se encierren en la pieza desconectándose con el resto de la familia y la vida cotidiana?
- ¿Es conveniente respetar estos tiempos de soledad o es necesario que los padres se acerquen, inviten y propongan nuevas entretenciones?
- ¿Cómo entender esa imperiosa necesidad de conectarse a los audífonos , y cerrar la puerta, muchas veces con llave, haciendo corte y fuera con el resto de la convivencia familiar?
Tips de reflexión y análisis para padres
-Los adolescentes necesitan estar solos, hay una necesidad de comunicarse interiormente, de extasiarse y ensimismarse en su propio mundo, no hay a veces razones aparentes sino correspondencias a un estado melancólico indescriptible en el que su tiempo y su espacio parecieran englobar la humanidad completa.
-La capacidad de aislamiento corresponde a la satisfacción de la necesidad generada por el continuo cambio de carácter, sentimientos y pensamientos que en esta etapa se originan en el tremendo cambio hormonal que experimenta su cuerpo.
-Estos estados de soledad y/o aislamiento les permiten a los jóvenes experimentar su propio mundo interior, conectarse con sus propios sentimientos, sensaciones, vivencias y pensamientos explorándose a si mismos desde una nueva visión de autorreconocerse en su propia identidad.
-Resulta indispensable respetar los tiempos personales de los adolescentes sin interferir en ellos brindándoles el espacio y la soledad que requieren en este proceso de la búsqueda del equilibrio interior.
lunes 5 de enero de 2009
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