Cuando Diego (12 años) dijo a su padre que quería tener un hamster todos en la familia reaccionaron entusiasmados y contentos, fueron y adquirieron la jaulita, la rueda de ejercicios, la casa para dormir, la bolsa de aserrín para cambiar diariamente, la comida de pelet especial y también una bolsa de semillas de maravillas.
Las indicaciones eran bien claras para el cuidado diario de la mascota:
- limpieza de la jaula
- recambio de comida y agua
- tapar la jaula en la noche protegiendo del frío
- limpiar el entorno en donde se ubicaba en la lavandería
- avisar para la compra de alimento antes que se acabe
Se estableció entonces un compromiso muy claro entre Diego y sus padres, solo él sería el responsable del cuidado y mantención del animal, no intervendría nadie más en ello y ningun adulto de la casa le recordaría en forma permanente sus responsabilidades, asumiendo con libertad la decisión de hacerse cargo del cuidado del hamster.
Diego durante el primer tiempo se hizo cargo responsablemente del cuidado de su mascota, estaba realmente comprometido con el hamster, entusiasmado, alegre y se observaba permanentemente a cargo sin que intermediaria ningún adulto en el cuidado del animalito. Al tercer mes se observó que poco a poco el interés declinaba, que había permanentes olvidos acerca del cambio de agua y alimentación y que “alegaba” cuando sus padres le tuvieron que comenzar a recordar el compromiso.
Finalmente su madre fue quien tenía a diario que realizar los cuidados de limpieza y mantención, varias veces comenzó a también hacerse responsable de ir a comprar el alimento y finalmente su madre regaló la jaula completa a un sobrino pequeño sin que Diego ni siquiera se diera cuenta de la ausencia del hamster en casa.
Interrogantes
-¿Cómo desarrollamos en nuestros hijos la responsabilidad de cuidar y mantener la rigurosidad y el compromiso por el cuidado del sus mascotas?
-¿Cuánta participación real debe tener la madre o los adultos de la casa en el proceso?
-¿Cómo ir paulatinamente reconociendo los avances significativos orientando desde el refuerzo positivo las gestiones que en forma correcta y responsable realizan los adolescentes con su mascota?
-¿Cómo generar la conciencia de la significación y el valor de la vida implícita en el proceso de dependencia frente a los cuidados que se les otorgue a los animales?
Tips de reflexión y análisis para padres
-Los compromisos y pactos que se asumen en conjunto entre los padres e hijos deben ir siendo constantemente analizados y evaluados también en conjunto reconociendo los logros y haciendo presente el cambio requerido para continuar avanzando sin dificultades y no abortar el proceso repentinamente.
-Resulta muy importante el reconocimiento que los padres realizan a sus hijos de las responsabilidades cumplidas expresando con claridad el sentir personal con alegría, cariño y entusiasmo.
-La relación que se establece con las mascotas facilita la expresión de sentimientos, la relación afectiva y social de los adolescentes, permite la comunicación y la independencia reforzando la posibilidad de reconocerse capaz y autónomo en la adquisición y ejecución de compromisos importantes como llevar la mascota al veterinario, comprar los alimentos, protegerlos del frío o calor, etc.
-Resulta muy común en esta etapa la motivación que se presenta en forma espontánea por el cuidado y mantención de mascotas de diversa índole, la comunicación familiar, la aceptación del desafío y el riesgo de brindar la posibilidad de desarrollar el compromiso por ellos es la tarea a asumir por los padres.
lunes 5 de enero de 2009
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