Todos los días durante ese momento del día en que la familia hace su rutina en el baño se escucha a la madre retar a Jerónimo (11 años) quien desde un tiempo a esta parte se ha alejado del baño y del aseo personal.
De veras resulta evidente el observar cómo el pelo se ha ido llenando de grasitud, la polera ha empezado a tener secuelas de transpiración axilar y se hace inminente la falta de aseo, desodorante y el cambio de ropa adecuado para la higiene personal y una apariencia saludable y peronal agradable para la convivencia armoniosa centrada en el respeto y las normas de crianza familiar.
Jerónimo siempre tiene excusas para irse a dormir más temprano, para demorarse en la mañana y salir corriendo escapando asi de la ducha, el jabón y la colonia.
La madre se empeña en hacer evidente al niño su situación y todos los hermanos y miembros de la familia rien y hacen chistes de esto.
Resulta evidente que Jerónimo se ha ido aislando, silenciando y encerrando también en si mismo, casi no responde a los retos, se observa en él un actuar diferente, su piel palidece, su energía ha ido descendiendo y ya no es el niño alegre y jugetón que hasta hace también un tiempo acostumbraba a ser.
¿Pero qué pasa con Jerónimo?....¿Pero cómo hacerlo para que se de cuenta por si mismo que apesta y puede tener problemas en la Escuela por esto? ¿Pero cómo hacerlo con el resto de los hermanos para que no lo molesten y lo ayuden positivamente en esto?
.....Son algunas interrogantes que los padres se están realizando, pero definitivamente no hay forma de lograr que la higiene personal sea arraigada con autonomía en su actuar cotidiano, pareciera que cada día hay mayor grado de distanciamiento y menor valoración de la misma por parte de Jerónimo.
La madre se da cuenta que su hijo ha crecido, que ya no corresponde a ella realizar el baño del niño y simplemente recurre a su esposo para que pueda "desde asuntos de hombres" orientarlo y buscar un nuevo camino para tener éxito en este cambio que resulta evidente debe realizarse en la vida del niño.
Preguntas y análisis
- ¿Pasan todos los niños y las niñas por esta etapa de distanciamiento de los hábitos de higiene personal?
- ¿Corresponde a los padres a esta edad involucrsrse activa y participativamente en la realización del aseo personal de sus hijos?
- ¿Puede un habito formarse e interiorizarse desde la disciplina impuesta por los adultos o resulta como respuesta de un darse cuenta y una necesidad asumida desde el propio niño?
Tips de Reflexión
- La preadolescencia es una etapa en la que el niño está probando límites, está intentando hacerse autónomo e independizarse de sus padres y su cuerpo comienza a ser parte importante de su propia responsabilidad por lo que requiere de una autonomìa e independencia para ir paulatinamente formando los hábitos que corresponden para mantener el autocuidado y la higiene.
- El rol de los padres cruza por mantener la paciencia y la tolerancia a los ritmos personales de los niños y apoyar cariñosamente con conversaciones y palabras, con invitaciones y preguntas sugerentes evitando la imposición de reglas y normas que finalmente el niño se esfuerza en innovaciones personales para trasgredir ( muchos niños hacen correr la ducha sin meterse)
- Hacer partícipes a los niños en la elección de aromas para jabones, desodorantes y colonias resultan parte importante para que él mismo participe en forma activa en la decisión de los elementos personales que utilizará en su cuerpo.
- Conversar acerca de la pediculosis infantil, acerca de los cambios físicos y hormonales de esta edad y acerca de las implicancias sociales con los otros resulta importante para la comprensión natural y normal del niño de los cambios que van ocurriendo pudiendo entonces hacerse responsable de su propio cuidado y favoreciendo así las bases del autocuidado de si mismo.
- Posibilitar los espacios personales sin interrumpir el proceso y respetar los tiempos dedicados al autocuidado resultan claves, especialmente en las niñas. En esta etapa todo esto reviste una significación importante de considerar en la organización del tiempo familiar destinado a actividades de higiene y utilización de los baños y espacios comunes.
- Promover con el ejemplo silencioso y con el reconocimiento a los logros y acciones emprendidas en forma espontánea por el niño en su autocuidado e higiene personal resultan elementos gratificantes para reconocer y fortalecer los hábitos de higiene personal.
- Evitar ridiculizar al niño, evitar burlas y chistes acerca de sus cambios físicos y de sus situaciones personales resultan imprescindibles para generar confianza en si mismo, acrecentar su propia autoestima y avanzar en la adquisición de hábitos de higiene y autocuidado personal
2 comentarios:
TENGO UN HIJO DE 20 AÑOS QUE NO QUIERE BAÑARSE
Tengo un hijo que no quiere bañarse aunque ya hallamos hecho un trato como por ejemplo que no entre al internet si no se baña al menos eso aunque su ropa tambien es desaliñada y sus zapatos tambien . El no hace caso y lo castigo diciendole que al otro dia no va entrar a internet y el dice entonces no me baño y no se baña y me da mucho que hacer porque el se va ha trabajar asi sin bañarse ni lavarse los dientes y yo como madre tengo verguenza y tengo pena por él porque supongo que no soy la unica que se da cuento de ello, y lo pueden hasta despedir del trabajo necesito que me ayuden para tratar de resolver este problema porque no se que hacer.
Publicar un comentario en la entrada